Francisco Pizarro desembarcó en Perú

En mil quinientos treinta y uno, el conquistador de España Francisco Pizarro desembarcó en Perú con ciento ochenta y tres hombres y, usando la guerra civil que dividía a los Incas, consiguió en menos de 5 años hacer de su imperio una posesión de España.

En mil quinientos treinta y cinco, creó en las riberas del río Rímac una urbe a la que hizo su capital, Urbe de los Reyes, el día de hoy Lima. Los enfrentamientos de autoridad que opusieron enseguida a los conquistadores españoles entre ellos desembocaron en el homicidio de Pizarro.

En mil quinientos cuarenta y dos, Carlos Quinto, con el objeto de restituir el orden, creó el virreinato del Perú, que abarcaba todas y cada una de las posesiones españolas en América del Sur, con salvedad de la presente Venezuela. “Nuevas leyes” fueron decretadas, con la intención de procurar resguardar a los indígenas de la violencia de la explotación de los conquistadores. Mas el primer virrey de España, Nuñez de Candela, que llegó a Perú en mil quinientos cuarenta y cuatro, provocó una viva hostilidad de una parte de los colonos quienes se sublevaron y lo mataron: las “nuevas leyes” no fueron aplicadas nunca.

Fue con la llegada, en mil quinientos sesenta y nueve, del virrey Francisco de Toledo, que el sistema colonial, que iba a predominar a lo largo de más de 2 siglos, se puso realmente en plaza. Emprendió la integración de la población india, agrupada en comunidades agrícolas, situadas bajo la tutela de un particular o bien del Estado, y favoreció su evangelización.
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El periodo que prosiguió fue particularmente próspero, los españoles introdujeron en las primeras mesetas andinas nuevos cultivos (trigo, viñas, olivos) y cultivaron la cañita de azúcar en las plantaciones ribereñas, importando esclavos. No obstante, la auténtica riqueza del Perú se hallaba en su subsuelo que encerraba copiosos metales hermosos, y particularmente plata (yacimiento de Potosí), que dio al país un rol preponderante en la producción mundial hasta el siglo XVIII.

En mil setecientos ochenta, sesenta amerindios, guiados por José Gabriel Condorcanqui (quien adoptó el nombre de su antepasado, el inca Tupac Amaru), se sublevaron contra la autoridad de España. La insurrección fue aplastada en mil setecientos ochenta y uno y Condorcanqui fue ejecutado, como miles y miles de sus camaradas revolucionarios.

En mil ochocientos catorce, otra revuelta fue por su parte reprimida; no obstante, la oposición a la autoridad imperial ganaba toda la América del Sur de España.

En el mes de septiembre de mil ochocientos veinte, José de San Martín, un argentino que había vencido a las fuerzas españolas en Chile, desembarcó con sus tropas en Perú. En el mes de julio de mil ochocientos veintiuno, entró en Lima, rebelada.
La independencia peruana fue proclamada el veintiocho de julio de mil ochocientos veintiuno y San Martín recibió el título de protector, que abandonó velozmente a favor de Simón Bolívar. De hecho, el héroe de la revolución venezolana entró en Perú en mil ochocientos veintidos, y derrotó al ejército de España en mil ochocientos veinticuatro, a lo largo de la batalla de Junín, el seis de agosto, y en la batalla de Ayacucho, el nueve de diciembre, con la ayuda del general Sucre.

La afabilidad

No todas las personas producen el mismo efecto en nosotros, ciertas personas tiene la capacidad de relacionarse con los demás y dejar una huella profunda en las personas que las conocen e inclusive nos dejan una sana envidia de querer ser como ellos, ¿qué los hace diferentes o mejor dicho quién.?

(Del lat. affabilĭtas, -ātis).
1. (Del lat. affabĭlis). adj. Agradable, dulce, suave en la conversación y el trato

La afabilidad
La afabilidad

La alegria

No es el ambiente, no son las otras personas, no son las cosas las que nos dan la verdadera alegría, esa alegría es pasajera. La verdadera alegría esta dentro de nosotros, es un estado interior que no esta sujeto al sitio, a la compañia o a lo que tengo, por eso vemos tanta gente aburrida porque estan vacios por dentro. Cuando la criatura tiene comunión con su creador se siente completo, amparado, cuidado, protegido, amado… y esto es lo que produce la verdadera alegria, por eso vemos personas que no tienen desde el punto de vista humano nada y sin embargo son alegres, lo que contrasta con aquellos que en cambio parecen tenerlo todo y sin embargo viven amargados.

Por eso el que en verdad tiene la verdadera alegría la expresa.

(Del lat. *alĭcer, *alecris, por alăcer, -cris).
1.(De alegre). f. Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.
2. Palabras, gestos o actos con que se expresa el júbilo o alegría

La alegria
La alegria

La bondad

El que ha aprendido a amar como Dios ama quiere mostrar las bondades de Dios por él recibidas, por eso con generosidad aprende a dar sabiamente, porque tampoco es de dar por dar, nadie puede ser más bueno que Dios.

(Del lat. bonĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de bueno.
2. Natural inclinación a hacer el bien.
3. Acción buena. U. m. en pl. Agradezco tus bondades.
4. Blandura y apacibilidad de genio

La bondad
La bondad

La caridad

La caridad es el amor expresado en su máxima potencia, ya que implica donación de parte de la persona que lo expresa. Dios nos muestra su caridad, y lo importante que somos para Él, no se limita a decir los amo y los he creado, sino que se nos da en su Hijo, de hecho Jesucristo crucificado es la mejor imagen del corazón del Padre.

Con esta demostración de amor tan elocuente Dios nos invita a amarnos a nosotros mismos amándolo a Él, para que podamos amar a nuestros semejantes, y así poder vivir la verdadera vida.

La caridad es mucho más que estas pocas palabras, pero nos ayudan a entender un poco mejor las definiciones del diccionario.

(Del lat. carĭtas, -ātis).
1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión.
3. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.

La caridad
La caridad

La castidad

Es preocupante la obsesión que existe en la actualidad por el sexo tanto dentro como fuera del matrimonio. Una de las primeras preguntas que se le hace a una pareja cuando tiene problemas es como esta su vida sexual.

Las relaciones sexuales son importantes dentro de la vida conyugal, pero es realmente secundario en la relación de una pareja. Una pareja ante todo y sobre todo tienen que ser amigos, se puede tener todos los dias actividad sexual, y pese a eso terminar separándose.

Parte de la culpa la tienen los medios, la sociedad, la presión de las amistades que empujan el sexo como algo vital, lo que hace que la persona pierda control sobre su sexualidad.

El volver a ganar autoridad sobre nuestra sexualidad para manejarlo con responsabilidad dentro del matrimonio, y abstenerse fuera de el, es algo a lo que estamos llamados, si aspiramos vivir una vida de madurez espiritual.

(Del lat. castĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de casto.
2. Virtud de quien se abstiene de todo goce carnal. ~ conyugal. f. La que se guardan mutuamente los casados.

La castidad
La castidad

La fidelidad

La fidelidad no es algo muy común en los tiempos actuales, las parejas llegan al matrimonio ya con la idea de que si no trabaja cada cual coge por su lado, ya no importan los hijos, ni nada. Lo peor es que cuando retrocedemos en nuestra palabra o compromisos pensando que es lo mejor, terminamos haciendonos daño a nosotros mismos y por consiguiente a los que nos rodean.

La fidelidad implica lucha, y en los tiempos actuales todo se lo quiere fácil, sin esfuerzo. El hombre siempre tiende a caminar en el camino de menor resistencia, por eso me imagino que Dios se deleita cuando uno de sus hijos es alguien en quien el puede confiar que va hacer lo que se le pide y que no va retroceder, además seamos honestos no nos paramos solos, Él nos sostiene.

(Del lat. fidelĭtas, -ātis).
1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.

la fidelidad
la fidelidad

La humildad

Este fruto es el resultado de un conocimiento profundo de Dios que me ayuda a ver mi propia realidad, y por consiguiente ubicarme mejor como criatura de Dios ante Él.

Cuando Jesús proclama las bienaventuranzas la primera habla de los pobres de espiritu, esa pobreza es el resultado del fruto de la humildad, y miremos que premio reciben los que alcanzan esa bienaventuranza.

El descubrir que no somos todo lo que pensamos es un duro golpe para nuestro orgullo, pero que bueno es descubrir que en Dios no tenemos limites.

la inmortalidad del hombre esta en Dios, no en sí mismo, sino miremos todos aquellos nombres de hombres y mujeres que reconocieron su pequeñez ante Dios.

(Del lat. humilĭtas, -ātis).
1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

la humildad
la humildad

La longanimidad

Este fruto del espíritu denota una alta madurez espiritual en quien la posee, si leemos atentamente la definición del diccionario nos damos cuenta que poseer la longanimidad es un trabajo titánico.

Hay quienes piensan que las personas que toman en serio su fe y el crecimiento en la misma como algo de tontos, pero poder llegar a tener esa consistencia como persona no es cosa fácil, esa solidez interior para no turbarse fácilmente ante las adversidades requiere de un arduo trabajo contra sí mismo, y casualmente esta lucha interior y lo mucho que le ha costado vencerse lo ayudan a a ser benigno, clemente y generoso con los demás y consigo mismo.

(Del lat. longanimĭtas, -ātis)
1. f. Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades.
2. Benignidad, clemencia, generosidad.

la longanimidad
la longanimidad

La modestia

Pienso que la definición del diccionario lo dice todo. Es hermoso encontrarse con personas que son ellos, sin pretenciones, sin actitudes, y que sabe manejarse con los demás e identificarse con ellos.

(Del lat. modestĭa).
1. f. Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él.
2. Cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad.

La modestia
La modestia